SE ACERCAN LAS NAVIDADES

Quedan ya pocos días para que llegue el invierno. Desde aquí puedo ver amanecer la ciudad, con sus luces y sus constrastes. En breve, las calles se llenarán de niños y adultos que irán cada cual a cumplir con sus quehaceres diarios, tratando de ocultar las certezas de la noche en rutinas inamovibles. 

El tráfico y sus problemas, llegan ya a cualquier sitio. Parece imposible librarse de ello, aunque aquí no llegan las luces de navidad que ya se encendieron hace semanas en la zona más céntrica de la ciudad. Hace años que muchas personas llaman ya a las fiestas venideras, las vacaciones de invierno. Pero digo yo que por qué no mantener la ilusión con todo eso de que puede que ocurra un pequeño milagro estas navidades y todo vaya mucho mejor cuando acaben.

Los hábitos diarios, los compromisos que uno va adquiriendo, las obligaciones cotidianas, en lugar de acercar al ser humano a hacer realidad sus sueños, lo que hace es alejarlo aún más de ellos. Y agotarlo. Tanta energía, esfuerzo e inteligencia invertidos en metas que no tienen nada que ver con quién uno es y lo que debería ser su vida.

En un par de semanas, cambiaremos de año una vez más. Y veremos chocar copas, champán y buenos deseos por doquier, transformándose la realidad en algo mágico por un momento. Y todo el mundo deseará mejorar, ser más productivo, y alcanzar sus objetivos. Y un halo de éxito inundará el salón de fiestas, y ese espíritu durará unas horas, unos días, quizá unos meses…, pero llegará el momento en el que volveremos a ser quienes éramos antes. Alguien que se esfuerza, que trabaja, que da y que siente que no está dónde debería.

Debido a todo lo anterior, por qué no hacer las cosas de forma distinta este año 2020. Por qué no celebrar el cambio antes, en lo que queda de 2019, hoy mismo, en este mismo momento. Por qué no comprometerse con ser quien uno es de una vez por todas, sin condicionamientos, sin  tener nunca más en cuenta ninguna de las metas, tareas, o ideas de alguien externo a nosotros.

Eso sí que sería un bonito sueño, un objetivo loable, una forma estupenda de empezar el día.  Por qué no celebrar la vida y brindar por el nuevo año en este instante. Verás cómo cambia realmente el nuevo año. 


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