SACA A PASEAR LA ALEGRÍA ESTAS NAVIDADES

Las fiestas navideñas son un momento para sentirse bien, para compartir, para amar y para dedicar a aquellas personas significativas e importantes en la vida de uno. Es como si fuera una coyuntura en la que, al fin, uno pudiera darse permiso ser feliz. Es cierto que no todo el mundo lo tiene todo y que lamentablemente, hay personas que no tienen casi de nada. Pero me pregunto qué tendrá que ver todo esto con la alegría. Lo pongo esta vez con mayúsculas, qué tendrá que ver todo esto con sentir la Alegría del hecho de estar vivo.

En algunos ámbitos, parece que no estuviera bien visto sentirse feliz, alegre y satisfecho con uno mismo y con su vida. Pareciera como si el hecho de que la realidad no siempre está a gusto de todos, fuera suficiente motivo como para amargarse uno y ya por extensión y como quien no quiere la cosa, a todos los demás. Y reconozcámoslo, a veces es cierto que eso que llamamos realidad se cierne sobre nosotros como un nubarrón negro que no augura nada bueno, pero en la mayoría de las ocasiones nos quejamos por nimiedades.

Se podría hasta decir que tenemos instaurada una cultura de la queja, con respecto a la cual todos tuvieran que hacer su aportación en las reuniones con amigos, familiares, en el trabajo, etcétera. Y si uno un día no aporta su queja personal, esto es constitutivo de finalmente otra queja y así sucesivamente. Como juego social está bien, lo malo es que alguno se crea que va en serio.

La realidad es que miles de millones de personas no tienen todo lo que quieren, en el momento en que lo quieren y como lo quieren. Demasiadas veces, el hecho de no querer sentirse bien o alegre, se reduce a esto. La vida no es perfecta. Y hay desigualdades, pero éstas no se corrigen con un estado de ánimo continuo de ni me mires, ni me hables, ni me preguntes.

Resulta que también hay seres humanos que a base de mucho trabajo, inteligencia y esfuerzo, logran el tipo de vida que quieren y simplemente se sienten alegres y felices por ello. Y se sienten así todo el tiempo por dentro, aunque exterioricen lo que sea por fuera.

No hay motivo razonable, ni desde la lógica ni desde lo emocional, para tener que ir uno todo el tiempo camuflando la propia alegría y felicidad. No ocurre nada porque uno esté agradecido por el simple hecho de estar vivo, que no tiene nada de simple pero que es un hecho real, verídico. Nada de aforismos, ni fantasías. Estar vivo es casi lo único cierto en la vida de muchas personas. Por qué no empezar a darse cuenta de ello ahora mismo y quizá hacer algo al respecto.

Cada día tiene algo que lo diferencia del otro, cosas pequeñas que lo hace un poco más natural y no tan artificialmente ligado a nuestros propios pensamientos. Sobre todo si éstos están formados de desazones, desesperanzas y descontentos. Y si uno no tiene una cosa, si se mira bien, seguro que tiene otra. Y si uno quiere mejorar en algo , seguro que tiene alguna opción. Y si de verdad uno se preocupa por aquellos que tienen verdaderos problemas, por qué no acudir a donde están y prestarles nuestra ayuda y colaboración. Una mano amiga que quiere ayudar y que se presta a ayudar. De verdad. Sin tristezas. Con alegría.

Ir de morros por la vida no es una forma inteligente de disfrutar del hecho de estar aquí. A no ser que forme parte de una estrategia más general y luego en verdad, esté uno en su casa partiéndose de la risa. Por qué no echar un vistazo a la propia realidad, y si hay algo que mejorar, hagámoslo. Y si no le apetece a uno mejorar, quizá haya alguien alrededor que necesite de tu ayuda. Es posible que a ti mismo te haya ocurrido algo terrible y no te sientas bien por dentro. En tal caso, por qué dejar que una mala jugada le haga a uno pensar que toda su vida se merece una mala nota.

Las fiestas navideñas pueden ser un buen momento para abogar por ser más realistas y que el agradecimiento y la alegría sean una constante en nuestras vidas. Y por qué no empezar a alegrarnos por todo, incluso por los éxitos de los demás. Y por qué no empezar a lograr nuestros propios triunfos con la colaboración de todos, pero sin pisar a nadie. Y por qué no empezar a no malgastar la vida, que luego todo se va.

“Es terrible la forma en la que la gente va por ahí hoy día criticándote a tus espaldas por cosas que son absoluta y completamente ciertas” Oscar Wilde


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